Si de algo estoy segura de mi proceso creativo es de que soy una escritora de mapa. Soy de esas personas que necesitan tener todo pensado y planificado antes de ponerse a escribir porque no soy capaz de plantarme frente al ordenador y tener ideas coherentes (o ideas a secas).

En esta entrada os voy a hablar de mi proceso de planificación de una novela. Ya hice algo parecido hace unos meses con el mismo proyecto, el #ProyectoDestino, pero esta vez será mucho más detallada. Aun así, os recomiendo que os paséis si queréis descubrir un método algo más sencillo que el que he terminado usando (os dejo el enlace aquí).

Como ya he comentado en otras ocasiones, mis novelas nacen con los personajes. Son lo primero que desarrollo y a lo que le doy más importancia al inicio, porque son los que sostendrán todo el peso de la novela. Tengo varias entradas hablando sobre cómo los creo (aquí y aquí), por lo que no me voy a extender. Aun así, los personajes van naciendo a medida que me documento y voy encontrando detalles e información que creo que podría encajar bien con su personalidad. En resumen, voy perfilando al personaje lentamente, agregándole capas y capas hasta que estoy contenta o soy consciente de que no terminaré de conocerlos hasta que me ponga a escribir en serio.

Una vez que tengo a los personajes, comienza la planificación más dura. Suelo hacerla casi toda en papel, aunque hacia el final también me aprovecho un poco de las herramientas de Scrivener y Google Sheets, como ya os explicaré luego.

Para empezar, apunto en la libreta en la que voy a recopilar toda la información unos datos básicos sobre los personajes para poder recurrir a ellos en caso de necesitarlos (color de ojos, pelo, apellidos…). También hago una lista de aquellos personajes que, aunque recurrentes, no son principales ni secundarios demasiado importantes.

Ahora empiezo a organizarme. Hago una lista con todas las tramas y subtramas que quiero tratar en la novela. En el caso del #ProyectoDestino, al ser una novela coral narrada por cuatro personajes principales, apuntaba qué tramas eran de cada cual para no tener ninguna duda y en los pasos siguientes asegurarme de que quedaban bien plasmadas, explicadas y cerradas. Cada una de esas tramas las desarrollo con el método de los siete puntos para saber cómo comienza el personaje con respecto a ella y como termina. Si queréis saber qué método es ese, os dejo el vídeo de Marta Álvarez a continuación.

Cuando termino con ese paso, empiezo a hacer una lluvia de ideas de escenas o conversaciones que quiero meter en la novela. Normalmente durante la documentación se me han ido ocurriendo situaciones que me gustaría añadir, así que aquí las extiendo un poco y pienso en alguna más.

De aquí paso directamente a desglosar cada trama en las escenas que la harán avanzar. Por ejemplo, si una de las cosas de las que quiero hablar es la relación entre dos personajes, pongo las escenas que corresponden a esa relación en orden cronológico. Si la relación es entre dos de los narradores, dejo una pequeña columna al lado para poder especificar quién narrará cada una de las escenas y así tratar de hacer un reparto equitativo.

Una vez tengo eso, recopilo todas las escenas de cada trama de cada uno de los narradores o personajes principales y las ordeno en una cuadrícula. Después voy uniendo esas escenas en capítulos: algunos tendrán una única escena, otros dos, tres… Depende de lo extensas me las imagine yo en este punto.

Cuando ya he hecho esto con todas las escenas y los capítulos de todos los narradores, me pongo frente al ordenador y abro Google Sheets. Hay una plantilla predeterminada (que os dejo aquí) que yo uso como base, aunque luego la cambio mucho y lo que hago es deshacerme de las diferentes columnas y etapas que no me sirven y quedarme solo con lo que uso. Para esta novela he puesto las siguientes columnas: Escena, Descripción de la escena, Fecha, Narrador, Tramas y Notas. Esto es algo más personal y variará según tus necesidades. Le adjudico un color a cada narrador para que sea más visible y voy intercalando sus capítulos fijándome en la cuadrícula anterior. Así me aseguro de que no hay demasiados capítulos seguidos o cercanos del mismo narrador.

Y… ¿Ya está? Bueno, en este caso, como la novela narra también hechos históricos reales, yo organicé todos los capítulos durante los meses del año en el que se desarrolla la novela. Eso me ayuda mucho a espaciar las escenas y a ver con claridad los huecos que quizás no he visto los pasos anteriores.

Durante la escritura estoy segura de que cambiarán muchas cosas, algunos capítulos variarán, desaparecerán o se crearán. A pesar de gustarme tener todo bien organizado, es cierto que siempre caben en mis novelas pequeñas variaciones y los personajes y las situaciones me irán pidiendo unas cosas u otras.