Sí, lo sé, ya habéis leído la palabra CampNaNoWriMo tantas veces que hasta soñáis con ella. También sé que aunque muchos somos amigos de esta iniciativa, otros muchos no tanto (y también me incluyo en ese último bloque). Y es que, el CampNaNoWriMo es como una secuela del NaNoWriMo que se hace durante el mes de noviembre y que nos plantea el reto de escribir 50.000 palabras durante esos 30 días. El Camp se hace normalmente en abril y julio y es la excepción de «segundas partes nunca fueron buenas», porque durante estos dos meses el reto te lo pones tú. La gente se permite ser más flexible en cuanto a las palabras (luego os hablaré de mi reto) y también en cuanto a cómo quiere contabilizarlas: palabras de corrección, palabras de documentación, palabras de escritura… Además, mientras que en el NaNoWriMo original la gente se centra más en escribir novelas, aquí muchos repartimos las palabras de nuestro reto en varios proyectos diferentes.

¿Que todavía no os he convencido? Hay cabañas en la web de la iniciativa en la que compartes motivación (y falta de ella) con tus compañeras y compañeros. Yo estoy en una y es maravillosa.

Ahora que ya hemos hecho las presentaciones, pasamos a lo que (para mí) es más interesante. ¿Qué estoy escribiendo para el CampNaNoWriMo? Si la pregunta es qué es lo que he escrito hasta ahora, la respuesta es «nada». Pero como todavía me quedan veinte días por delante, vamos a olvidarnos de eso y a centrarnos en lo que todavía podemos hacer: nada.

Esta semana, desde que empezó abril, ha sido una locura tremenda. Conseguí avanzar algo de la documentación del #ProyectoDestino el 1 de abril y ahí terminó todo, porque me fui a Madrid y a Barcelona (y si me seguís por Twitter ya sabéis a qué fui a Barcelona y lo trastocada que he vuelto de allí). Así que, esta entrada es tanto para informaros de lo que pretendo hacer en lo que queda de mes, como para organizar un poco el batiburrillo de ideas que tengo en la cabeza.

Para empezar, os diré que mi reto de este mes era escribir 20.000 palabras (já) entre las que se reunían la documentación y planificación del #ProyectoDestino (y algún capítulo si el tiempo daba para ello) y algunos relatos para antologías. Los relatos no son para nada lo mío, me cuesta dar con una idea muchísimo y soy terriblemente mala desarrollando esas ideas, así que muchas veces acabo con un concepto básico y una hoja en blanco: ni principio, ni nudo, ni desenlace. Este mes tenía que servirme para darle una patada a eso y escribir algún relato más aunque por el momento tengo que decir que no tengo NADA (y esta parece ser la palabra estrella del reto para mí).

El #ProyectoDestino avanza bien. Lento, pero bien. Ya he comenzado una escaleta más concreta de lo que quiero que vaya ocurriendo en la novela y me está siendo muy útil esta entrada de Andrea Tomé para planificarla, porque soy muy mala dividiendo en capítulos y es algo que no quiero hacer desde el principio. Tengo a las narradoras y al narrador completamente desarrollados (al menos todo lo que puedo sin haber comenzado la novela) y algunos secundarios bailando pero a punto de que les de la última pincelada. Creo que os los presentaré pronto por aquí, pero ya sabéis que soy bastante charlatana en cuanto al tema en Twitter si os interesa más.

Y hasta aquí hemos llegado. Sé que no es mucho lo que os he contado, espero tener algo más de lo que hablar el próximo domingo (vamos, que espero haber escrito algo más que los apuntes de clase). Por lo pronto, tendréis una nueva entrada el miércoles sobre todo el proceso de planificación y documentación que he llevado a cabo con mi proyecto actual, así que os quiero ver a todas y a todos por aquí ese día.