Estoy tan emocionada de escribir la (casi) primera entrada en esta web que me parecía que tenía que ser una actualización de lo que ha pasado desde que os hablé de mi vida más literaria la última vez. Y es que, sin ni siquiera verlo venir, mayo ha sido el mejor mes (y uno de los más estresantes) de mi vida, al menos en lo que  a la escritura y lectura respecta.

Así que, vamos a ello.

LECTURAS

Estaba deseando ponerme con esta sección porque gracias a una oportunidad maravillosa, he tenido el placer de leer historias increíbles durante este mes y medio.

Para empezar, leí El Imperio del sueño de Laura Tárraga. Ya os hablé de ella cuando leí Infortunium, pero lo que me he encontrado no ha sido nada parecido a eso. Se trata de la novela con uno de los mejores worldbuilding que he visto nunca y con dos personajes que me hicieron no poder despegarme de sus páginas durante toda la historia. Se tratan temas muy importantes y se hace bien, algo que muchas veces es difícil, y eso que lo hace en muy pocas páginas. Porque sí, si tengo que buscarle una pega es que ni siquiera una saga de 600 páginas cada tomo hubiera podido saciar mi curiosidad por ese mundo. Ha sido genial poder reencontrarme con los libros de Laura y no puedo esperar a leer más de ella (mucho más y pronto, por favor).

 

 

 

También leí de un tirón y sin respirar dos de las novelas de Laia Soler ambientadas en un mismo mundo: Valira. Se trata de Nosotros después de las doce y Tú y yo después del invierno y son las responsables de que ahora crea un poco más en la magia. Me da pena no haber escrito esto antes porque se me difuminan los detalles, pero esta autora (que me habíais recomendado hasta la saciedad) ha sido mi mayor descubrimiento este año. Con estas novelas Laia me hizo estremecerme en cada página, adorar cada personaje y suspirar por cada frase, porque tiene el estilo más bonito que he leído en mi vida.

 

 

Cuando creía que con esas dos novelas Laia ya nos había hecho sufrir (y enamorarnos) hasta el límite me dijeron que me leyera Heima es hogar en islandés, que iba a llorar más y que me iba a gustar aún más que los anteriores de ella. A lo primero me convencía a mí misma de que yo soy difícil de hacer llorar leyendo, a lo segundo respondía que era imposible.

Y ala.

Heima es hogar en islandés es la razón de que lleve llorando dos días y de que no pueda empezar otro libro. No sé qué fue lo que hizo que me metiera poco a poco en la historia y que sintiera a los personajes tan reales, pero este libro me ha destrozado de mil maneras.  Soy incapaz de olvidarme de Heima, Orri y John porque me han calado mucho y me han hecho sentir todo lo que ellos vivían en ese viaje para (re)descubrir Islandia. No puedo expresar lo importante que ha sido este libro para mí, pero de alguna manera lo ha sido y solo espero tener la oportunidad de leerla (y odiarla) mucho más. (Leedla. Ya).

Además también estoy leyendo como lectora beta algunas otras novelas de autoras maravillosas pero de las que todavía no puedo hablar por aquí (aunque por Twitter siempre se me escapa algo. Lo siento).

 

ESCRITURA

Aquí tengo la noticia más importante de todas porque, tal y como os dije en el último Escrivivir, mi novela La Casa de los Artistas va a ver la luz en septiembre de este mismo año. Lo que no os conté en esa entrada era la editorial, que ahora sabemos que es Onyx (con la que estoy requeteencantada, como no podía ser de otra forma) ni pudisteis ver la portada, que ahora os dejo por aquí.

Además, para hacer a espera más llevadera (no sé si para el resto del mundo o para mí misma), en julio los tres personajes principales visitaran Twitter para responder preguntas y hablar con vosotros. Os dejo el tuit en el que explico todo pinchando aquí, pero cualquier duda podéis preguntarme directamente.

En cuanto a proyectos, tengo el Proyecto Destino en pausa indefinida por dos razones. La primera es que estoy corrigiendo precisamente La Casa de los Artistas y que está siendo una experiencia maravillosa a la par que agotadora. Creo que subiré una entrada hablando de ello cuando termine. La segunda es que, aunque tengo muchas cosas organizadas, siento que le faltan unas últimas pinceladas a la planificación así que he dejado de escribir en el capítulo cuatro para arreglar eso y espero retomarlo en julio.

Porque… ¡En julio llega el CampNaNoWrimo! Sí, otra vez. Para entonces debería tener lista la corrección y podré darle un empujón a la novela, además de darle vueltas a otro proyecto muy secreto aún.

 

 

OTROS

Y, por fin, mi sección favorita en este Escrivivir, porque quiero dejar escritas esas maravillosas experiencias literarias que he tenido.

Para empezar, el 19 de mayo presenté a Laia Soler (sí, esa que me ha roto el corazón) en Bilbo con su novela Tú y yo después del invierno. Era la primera vez que presentaba a nadie y si sus libros ya habían sido una maravilla, conocerla y hablar con ella lo fue aún más. Es, sin duda, una de las mejores autoras del panorama juvenil nacional y me inspira muchísimo, así que estar con ella fue como un chute de energía.

En una semana justa, el 26 de mayo, presenté a Laura Tárraga también en Bilbo y pude, por fin, desvirtualizarla. Me sentí genial, fue una presentación muy divertida e intereseante y Laura es una de esas personas con la que estaría horas hablando (y shippeando, especialmente. Emparejar personajes es nuestra pasión). Espero tener la oportunidad de abrazarla pronto otra vez.

Pero, por si fuera poco, el 9 de junio asistí a la presentación de Victoria Álvarez. Ella es mi escritora favorita y un referente para mí en cuanto a histórica, así que, aunque no era la primera vez que la veía, sí que era la primera vez que hablábamos y fue la persona más amable del mundo. Su presentación fue maravillosa (gracias, especialmente, a que la presentadora era uno de sus propios personajes) y salí, una vez más, con las pilas cargada. Ojalá vuelva a cruzármela no demasiado tarde y con el tiempo suficiente para hablar más.

 

Como veis, ha sido un mes intenso pero, una vez con el curso aprobado (ya soy un cuarto de Bioquímica), puedo decir que ha sido uno de los más especiales de mi vida.