¡Hola a todo el mundo! Vuelvo otro domingo más —la Aintzane del futuro viene aquí a pedir perdón porque en realidad no es domingo, sino lunes— con una actualización de mis lecturas, escritos y otras cosas, que ya iba siendo hora.

También es cierto que los dos domingos anteriores el  «Escrivivir» se ha hecho a un lado amablemente para que yo pudiera subir las bases de la segunda antología (a la que, si te inspira, puedes añadirte en cualquier momento como pone aquí) y después recopilar las maravillas que me mandaron. No podéis seguir leyendo esta entrada sin haber leído esa, porque, de verdad, cuánto talento.

Ahora, sí que sí, empiezo. Espero que la disfrutéis mucho y nos vemos pronto.

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LECTURAS

Como ya dije en la última actualización, estos meses he estado leyendo más lento, en parte porque así lo disfruto más, en parte porque no sé de dónde sacar tiempo para leer. Aun así, estas semanas, entre autobús y autobús, he conseguido terminar dos libros y estoy en la recta final de otro, lo que no está nada mal (sobre todo, teniendo en cuenta que estoy haciendo de lectora beta y eso implica leer otro proyecto más).
El primer libro que terminé fue Capitán Grisam y el amor de Elisabetta Gnone, la primera parte de la tetralogía secundaria de Fairy Oak. Como ya sabréis, subí una entrada hablando de esta autora (y pronto habrá otra, más centrada en este universo). Esta era una relectura, ya que cuando era pequeña y estaba leyendo esta saga, en algún momento pensé que estaba bien dejar sin leer los dos últimos libros que terminan con este mundo tan increíble.

Como cabría esperar, no es tal y como lo recordaba, pero no por ello peor. En mi memoria, el libro daba vueltas y vueltas en una trama que me encantaba y me mantuvo metida e intrigada toda la novela. Ahora, al volver a sumergirme en sus palabras, era mucho más simple de lo que creía. Aun así, ha conseguido volver a intrigarme, los personajes siguen siendo igual de maravillosos y me gusta mucho que se deje atrás, para la trilogía principal, el asunto del Terrible 21 para poder desarrollar aquí otros temas muy interesantes y darles más cuerpo y voz a los personajes. Y, ay, el final me hizo llorar. Estoy deseando leer el siguiente, que fue el último que leí de niña, para seguir metida en esta aventura.a8a511ab6e8ba72ac6553ec0bc8613a7--fairy-oak-fairies.jpg

También terminé Las pruebas de Apolo: el oráculo oculto de Rick Riordan y no tengo mucho que decir al respecto. Sigue el mismo esquema de sus anteriores novelas, con el mismo humor tan característico, pero con un arranque tan lento que me costó no abandonar la novela durante la primera mitad. Hay personajes nuevos muy interesantes, como Meg, y es cierto que la evolución de Apolo es muy buena, pero creo que ya estoy muy cansada de estas novelas. Sé que continuaré con las siguientes entregas, porque la segunda mitad de la novela me gustó mucho, pero no creo que, por ejemplo, empiece la saga de Magnus Chase, que era una de mis intenciones.

Ahora estoy leyendo La ciudad de las sombras de Victoria Álvarez, la primera entrega de la trilogía de Helena Lennox. Como muchos sabréis (ya sólo por el apellido de la protagonista), se trata de una serie de novelas sobre la hija de dos de los personajes principales de la trilogía de Dreaming Spires de la misma autora. Su ambientación en la India me parece increíblemente bien trabajada, interesante y exótica, y los personajes mantienen su esencia, al menos hasta lo que yo he podido leer. Tampoco puedo hablar demasiado, porque aún me quedan las últimas páginas, pero de momento ya puedo decir que las expectativas me han hecho mucho daño.

La novela me está gustando mucho, lo reconozco, pero esperaba encontrarme lo mismo que en la trilogía anterior y que no sé explicar exactamente qué fue: la atmósfera de misterio e intriga quizás me pareció más interesante en Dreaming Spires y me metió completamente en las tres novelas,  lo que no ha conseguido esta; a los personajes les cogí tanto cariño que me cuesta hacer lo mismo con los nuevos… Aun así, sigue siendo una nada mala (no mientas, Aintzane, es muy buena) novela de Victoria Álvarez y en cuanto la termine sé que querré leer las siguientes.

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ESCRITURA

Bueno, por fin parece que vuelvo a la carga con esto.

En las últimas semanas la rutina de escritura por las mañanas ha sido desastrosa porque, en resumen, no he escrito demasiado.

Lo cual no quiere decir nada, porque, al fin, parece que he conseguido un ritmo (más o menos) constante en la corrección de mi última novela La casa de los artistas, a la que pensaba darle un futuro muy oscuro relegada en un cajón. Pero, pasados los primeros capítulos que fueron un suplicio de corregir (tal vez porque los había escrito yo todo me parecía aburrido y con un estilo muy simplón), he llegado más o menos a la mitad y sé que conseguiré terminarlo a tiempo para presentarla al concurso de novelas que organiza la editorial Puck. He tenido que dejar de lado la vocecita que me decía que no era suficientemente buena, que no escribía suficientemente bien, y hacer caso de otras voces, como las de mis lectoras beta (y demás gente maravillosa de Twitter) para tener un poco más de confianza. Aquí abajo os dejo un pequeño fragmentillo:

La pintura blanca parecía cobrar vida en sus manos, se alzaba en el aire y volvía a caer, al suelo, sobre ellos, manchándolo todo del mismo color que bañaba las calles en ese momento. Convertía el suelo y sus cuerpos en lienzos vacíos que había que rellenar; las salpicaduras bañaron las paredes de estrellas brillantes y las risas dieron banda sonora a la noche. No hubo cena, ni canciones, nadie habló del árbol sucio ni de los adornos a medio poner y los que descansaban en las cajas. No fue necesario el deseo de una estrella fugaz para que esa noche de domingo fuera más especial que cualquier Navidad.

Además, y esto es completamente nuevo para mí, el otro día hablando con una amiga se me ocurrió una idea para un relato de una categoría que todavía no consigo identificar (ciencia ficción, quizás) y me está gustando demasiado escribirlo (aunque la idea original degeneró mucho hasta lo que tengo entre las manos ahora mismo. De momento es un borrador de 3000 palabras al que todavía le queda la mitad y después pulirlo para darle la forma que de verdad está en mi cabeza. Y cuando eso ocurra, ya se verá que se hace con él.

Y, por último, si os lo preguntáis, el Proyecto Destino está completamente parado hasta que consiga sacar un poco de tiempo para retomarlo con ganas y sin forzarme a rellenar capítulos con palabras de las que luego no estoy orgullosa.

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OTROS

Ya para finalizar, esta sección que es la que más me ha costado escribir.

Aquí (entiéndase como en el blog) siempre escribo sobre libros y escritura porque es lo que a mí me gusta leer y de lo que más me gusta hablar. Pero, todos tenemos una vida fuera de la faceta de «escritores y escritoras» que dejamos ver por aquí. Muchos estudiamos (primer año de carrera, ¡yuju…!) y ahora es una época muy mala para los nervios. Yo soy la prueba de ello (aunque nerviosa soy durante todo el año).

Sólo quería aprovechar este espacio y las pocas personas a las que tengo alcance, para recordar que tomarse las cosas con calma es necesario. Que se nos pueden juntar muchas cosas y parecer que nuestros días no dan para atender a todas y, a veces, eso está bien. Está bien darse cuenta de que necesitamos nuestro tiempo para relajarnos y desconectar y que eso no tiene que significar un fracaso en los exámenes, en el trabajo… Bajar el nivel es necesario si mantenerlo en el tope nos hace daño.

Simplemente, recordar que lo malo también pasa y que hay que sufrirlo, pero no dejarse vencer por ello.

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Aquí acaba la entrada de hoy. Gracias a los que habéis leído hasta el final y seguís leyendo mis entradas cada día, confiando en lo que escribo. Nos vemos en la siguiente.