¡Hola a todo el mundo! Hoy es miércoles de consejos inexpertos para el CampNaNoWriMo (que levanten la mano los y las que ya estén cansados de oir(me) esa palabra). Como ya sabéis, durante este mes subiré dos entradas semanales: una (atentos a este domingo) hablando de mi experiencia esos días en el reto y otra los miércoles sobre la escritura más en concreto.

Como soy bastante indecisa y corta de ideas originales, esta entrada va a ser un popurrí de varias preguntas de Twitter, las entradas de Alicia y Raquel y mis propias ganas de hablaros un poco más de una de mis fases favoritas y a la vez más odiadas de escribir una novela. 

Y sí, si sois escritores u os movéis por el mundillo, sabéis que hablo de la temida planificación y documentación.

Os aviso de que aquí hablaré de cómo estoy planificando la novela ahora, que es completamente diferente a cómo la hice la primera vez (y que fue un autentico fracaso).

Vamos por partes. Para empezar, aunque la documentación me parece esencial en casi cualquier novela (no queremos meter burradas en ellas, mejor estar informados), la planificación no me lo parece tanto. Es cuestión de si la persona que va a escribir necesita saber qué va a pasar en todo momento o se deja llevar durante toda la novela hacia donde sople el viento.

Yo, loca del orden y la planificación, soy de las primeras. Así que, antes de ponerme a escribir una novela (con los relatos y cosas más cortas ya es otra cosa) necesito saber cómo empieza, cómo acaba y esas cosas que ocurren entre medias, además de los personajes.

Ya os hablé de los personajes hace un par de entradas (aquí si queréis leerla), pero son la parte fundamental de mi planificación, los cimientos sobre los que se basa todo lo que viene después. Y soy una pesada y me diréis que recomiende a alguien más, pero Andrea Tomé dijo en su Twitter que era vital pensar antes en los personajes que en la trama, porque son los personajes los que hacen avanzar la trama y no al revés. También estuvimos hablando de ello en la presentación de Laia Soler en Barcelona hace unos días. Y sí, el Proyecto Destino nació con los personajes. No voy a ahondar en cómo los creo, porque como os he dicho, ya hay una entrada sobre ellos, pero son lo primerísimo que creo y profundizo. Me gustan los libros que tienen buenos personajes por encima de los que tienen tramas maravillosas, así que es lógico que le de importancia.

Aun así, esto no es un proceso lineal y mientras pienso en los personajes, se me ocurren ideas para la trama. La primera vez que planifiqué esta novela, estaba llena de escenas que no llevaban a ninguna parte. LLENA. Y no exagero: si ahora las tijeras de podar de mi escritora interior salieran a la luz, no quedaría ni el 20% de todo. Pues bien, parece ser que  he encontrado un método que me ha ayudado a organizar esas tramas y a darles un orden lógico, sin olvidarme ninguna y dejarla colgada y tratando de no meter algo que no necesito.

Como se puede ver en la primera foto, hice una lista de tramas, organizándolas tanto por temas como por los personajes que se veían involucrados. No lo podéis leer porque no soy tan tonta de destriparos toda la historia, pero cada trama la explico en unas pocas palabras (y ahí tenéis los nombres de los personajes principales como adelanto especial).

Luego, en la segunda imagen vais a observar mi salvación. Esa página es mi tesoro porque si hay alguien terrible con los finales, esa soy yo. Nunca se me ocurre una buena forma de cerrar las tramas y es entonces cuando empiezo a meter escenas y capítulos innecesarios que no llevan a ninguna parte (porque, en realidad, no sé a dónde ir). Gracias a esta página, me senté y le di vueltas a lo que quería que ocurriera con cada una de las tramas listadas en la foto anterior.

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Después, decidí cuál sería la trama principal, esa que involucra a los cuatro (a al menos a tres) narradores y que va a ser el eje de la novela. Esa fue la trama que desarrollé mediante el modelo de 7 puntos que descubrí gracias a Alicia y que ella descubrió a través de Martitara. Así sé por dónde irá esa trama y puedo meter y enlazar el resto. Yo lo veo como un árbol con sus ramificaciones.

Lo último que queda ya es planificar los capítulos. En la primera versión planifiqué toda la primera parte (con esas escenas de relleno) y he pensado que en esta no voy a dividir con exactitud los capítulos, sino las escenas. Esperar a que la novela en sí me vaya pidiendo cuándo terminar un capítulo y cuándo comenzar el siguiente. En eso me hallo ahora mismo, con los detalles.

Y eso es todo por esta entrada del CampNaNoWriMo. El próximo miércoles habrá otra y si queréis dejar sugerencias, por aquí está mi Twitter, que es donde con más comodidad leo, pero también podéis contactar por correo (aintzanerodriguezbar@gmail.com) o por aquí (que la sección de comentarios está cogiendo polvo).

Espero que la hayáis disfrutado y nos leemos el domingo.