¡Hola a todo el mundo! Este domingo no me voy a alargar demasiado con la introducción, pero quería recordaros que la semana que viene se publicará la nueva antología y que todavía podéis participar hasta el viernes, 16 de marzo. Espero leeros a todas y todos.

Hoy vengo a hablaros de cómo las series pueden ser una gran herramienta a la hora de escribir. Como es bastante complicado hablar en general de este tema, voy a centrarme en Downton Abbey, la serie que me está ayudando con el Proyecto Destino. Os pondré ejemplos, pero luego cada persona, depende del género que escriba, buscará algunas cosas u otras en concreto en cada serie. Aquí me centraré bastante en el género de histórica.

Sin nada más que añadir, os dejo con la entrada. Espero que os sea de ayuda y la disfrutéis.

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Para empezar, quiero dejar claro que las series/películas pueden ser una gran herramienta si se necesita una inmersión en la época o el lugar sobre el que queremos escribir, pero pocas veces son útiles en cuanto a exactitud histórica. Si lo que queremos es saber datos mucho más concretos, en mi opinión, lo más lógico sería recurrir a documentales o libros de no-ficción que nos den respuestas.

Entonces, ¿cómo puede una serie ayudarme? La respuesta es sencilla: es una infinita fuente de pequeños detalles que pueden enriquecer nuestro escrito. A veces son detalles tan minúsculos que incluso leyendo novelas sobre el tema los podemos pasar por alto. Como ejemplo, en Downton Abbey, en cada escena de lluvia el hombre era el que sostenía el paraguas. No importaba que aquel hombre conociera a la mujer con la que iba de haber cruzado un par de palabras o que, incluso conociéndose, fueran enemigos. Era algo tan bien inculcado que así se hacía. Es un dato tan pequeño que, aunque lo nombraran en un libro, es muy probable que no le prestáramos atención. Pero, al tratarse de algo mucho más visual, me marcan y me ayudan a redondear la historia.

Por otra parte, es una forma muy sencilla de escuchar expresiones que se utilizaban en la época y el lugar en el que se desarrolla la trama. Es cierto que esto también se puede conseguir leyendo otras novelas, pero en las series se aprecia mucho más el contexto, que depende de que libro estemos leyendo, puede quedar desdibujado (algo que en las series se marca más).

También hay mucha palabras o frases hechas que ahora son tan comunes que se nos olvida que una vez no lo fueron tanto, así que es muy importante tratar de evitar usarlas; para esto, escuchar cómo hablan los personajes de la serie o de la película es vital. Hay un ejemplo que a mí me chocó mucho: hoy en día, muchas veces usamos expresiones como “por Dios” o “gracias a Dios” sin prestar verdadera atención a su estricto significado. En Downton Abbey, la ayudante de cocina dice algo por el estilo en un momento dado y el ama de llaves le responde algo como “No tomes el nombre de Dios en vano, Daisy”. Gracias a eso he reducido en gran medida esas frases hechas para ser más fiel a la época.

En algo más específico, el Proyecto Destino se desarrolla en las afueras de Londres, en los barrios más pobres. En cambio, casi toda la trama de la serie se basa en un castillo del campo. Así que hay muchas cosas que he tenido que desechar porque la diferencia entre la ciudad y el campo es descomunal (y es algo de lo que me he dado cuenta documentándome); pero otras muchas me han servido para abrirme los ojos. Por ejemplo, encontraba poco que me sirviera para diferenciar la forma de pensar de las clases más bajas respecto a las más altas, así que, por pura ignorancia, imaginé que dado que el comportamiento era diferente, más liberal (si es que se puede llamar así), las creencias también lo serían. Es decir, creí que las clases más bajas eran más abiertas de mente y menos estrictas con lo que era lo “correcto” en aquella época.

Pobre ingenua de mí.

En general, cualquier persona que hubiese sido ligeramente educada, tenía muy arraigada la creencia a Dios, el papel de la mujer y el hombre, el del dinero… Es algo que, incluso en las clases más bajas y con menor educación (nada de escuelas e institutrices), seguía existiendo. Y gracias a Downton Abbey fui más consciente de eso.

Muchas otras cosas, como la vestimenta, las poses, los gestos aprendidos… los he pulido gracias a horas y horas de esa serie (y mil revisionados, que, para qué mentir, he disfrutado como una niña.

En definitiva, una película o una serie puede ser una herramienta muy útil para los escritores, especialmente en una fase final de documentación o en la primera corrección para pulir posibles errores de los que no somos conscientes.

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Espero que os haya servido mucho la entrada y nos vemos el domingo que viene.